Génesis: el primer trabajo de Suministros

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Portada de nuestro primer trabajo, 1996
Portada de nuestro primer trabajo, 1996

 

Joseba Lopezortega /

 

En 1995 comisarié en la Sala Rekalde de exposiciones BilboGraph’95, una expo que reunió a distintos artistas relacionados con la tecnología y la imagen de síntesis para que expusieran sus creaciones, impartieran talleres, etc. En aquella exposición, que atrajo a gran cantidad de público y presentó en Bilbao algunas tecnologías muy poco conocidas para la época, se mostró también la evolución experimentada por la infografía periodística en el diario El Correo desde su nacimiento remoto, cuando ni siquiera se llamaba así y no había evolucionado de acuerdo a diversas coyunturas históricas, hasta la fecha misma de la exposición.

Esta parte de la exposición la organicé con el entonces responsable de infografía de El Correo, Tomás Ondarra, gran seguidor del Athletic y hoy periodista infógrafo en El País. Él me sugirió, en una de nuestras muchas conversaciones, que el fútbol de Bizkaia, desde las divisiones más modestas hasta el Athletic, tenía potencial para vender muchos ejemplares, habida cuenta de los muchos practicantes de ese deporte. Ese es el origen del primer trabajo que Suministros desarrolló en su totalidad.

Creer que alguien va a comprar un libro porque está retratado en él se reveló pronto como una suposición errónea. Nosotros pensábamos que a los jugadores de Bizkaia les iba a encantar verse en un libro, pero ellos fueron más listos que nosotros y pensaron: ¿para qué quiero comprar un libro en el que soy una cara más entre muchos centenares? Y, aunque el libro ofrecía también una ficha de cada club, diseñada con su escudo y algunos datos esenciales, lo cierto es que nuestra perspicacia al enfocar el negocio fue, por decirlo con generosidad, bien escasa.

En cambio trabajamos a raudales: hicimos decenas de llamadas telefónicas, recorrimos cientos de kilómetros para retratar a las plantillas en los entrenamientos, gestionamos que posaran con sus vestimentas oficiales, echamos mano de todas las cámaras analógicas que teníamos a mano y nos repartimos Bizkaia. Aprendimos dos cosas: una, que Bizkaia es pequeña vista en el mapa, pero enorme si se va de campo en campo. Dos, que la idea del césped como alfombra verde era aplicable a muy pocos clubes, y que de hecho la mayoría se parecían más a las trincheras del Somme tras meses semanas de ataques y contraataques. La distancia objetiva entre el fútbol de élite y la práctica del fútbol aficionado era terrible. No sé si se habrá recortado desde entonces, seguro que sí, pero la verdad es que asustaba.

Volvimos a visitar los campos para colgar carteles anunciadores del libro, al que habíamos llamado “anuario” con la vocación de repetir la experiencia. La maniobra de una segunda edición fue felizmente abortada, porque el negocio era nefasto. Pero, ¿qué hacer con nuestra pequeña infraestructura? Un Mac de gama media, un escáner Agfa que nos costó un ojo de la cara, mesas de caballete, alguna lámpara, cutters… Sólo podíamos reinventarnos si íbamos a tratar de salir adelante.

Creo que, salvo en el caso de los proyectos de algunas personas privilegiadas, las empresas terminan siendo lo que la realidad quiere hacer de ellas. Empiezas pensando que tienes en la mano un mapa del tesoro para descubrir que en el mapa no aparecen los barrancos, los ríos rápidos o los desiertos. Soñar una empresa es sencillo, barato e idílico. Gobernar su evolución no tanto. Y además, en la mayoría de los casos, no existe un tesoro, sino sólo y con suerte la necesidad imperiosa de seguir caminando. Al respecto de personas privilegiadas también se aprenden cosas. Lo pueden ser por muchas razones: la primera, porque tienen mucha cabeza. De esta clase he conocido, aunque muy pocas. La segunda, porque saben maniobrar empresarialmente, aunque para ello tengan que borrar con típex la palabra escrúpulo de su vocabulario. De éstas he conocido más y he padecido alguna. Y bien, seguro que hay muchas otras formas de desarrollar excelentes proyectos, pero apostaría a que la mayoría de los casos de éxito caben en algunas de las dos categorías mencionadas.

Suministros de Imagen encontró un tablón flotando en las aguas revueltas de aquel ciclo crítico de la economía de mediados de los noventa: aprender a gestionar el patrocinio. Todo cuanto hemos hecho después es consecuencia de aquel aprendizaje y del puro darwinismo empresarial, entendido en términos de evolución y adaptación por la necesidad y el conocimiento, y no en términos de depredación. Si hay algo más poderoso que la ley del más fuerte es la ley del más perseverante: si estás moldeando una empresa, sigue haciéndolo con el tesón de Ulises regresando a Ítaca. Atado al poste si es necesario, pero con la firme voluntad de llegar y sin dejarte arrastrar por la sensualidad de las sirenas. El proyecto es el rumbo.

En la galería de trabajos que se encuentra en la entrada de Suministros, la portada del Anuario del Fútbol Vizcaíno ocupa el primer lugar por cronología y por justicia genética. Es una especie de hito en nuestra evolución: algún día tendríamos que enterrar un ejemplar, respetuosamente, en las proximidades de Atapuerca.

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